Entrevita sobre proyecto fotográfico Miopia para diario EL MUNDO. http://www.elmundo.es/metropoli/arte/2017/11/01/59f9083722601d65288b457b.html

(Des)enfocar la calle para observar la vida

Redacción: Victoria Gallardo.

_ADS8867En ‘Miopía’, Victoria Adame se vale de la cotidianidad de la calle para reflexionar sobre aquello que impide al espectador ver el mundo en su mejor versión
– ¿Por qué nos hemos quedado ciegos?

– No lo sé, quizá un día lleguemos a saber la razón.-

¿Quieres que te diga lo que estoy pensando?

– Dime.

– Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos. Ciegos que ven. Ciegos que, viendo, no ven.
Al igual que José Saramago en su Ensayo sobre la ceguera, la miopía a la que alude Victoria Adame no sólo es esa que puede medirse en dioptrías. La que quiere mostrar es la misma que envuelve la vida con discreción y sigilo. Como esa fina neblina que, pese a su apariencia frágil y escurridiza, al final acaba calando hasta los huesos. “La falta de entendimiento, las desigualdades o la mala política” son, bajo su punto de vista, algunas de las tristes realidades que confluyen en una sociedad cada vez más miope, “las cosas que no nos dejan ver el mundo en su mejor versión”.Cuenta esta fotógrafa que, para que un proyecto resulte “auténtico” tiene que ser “personal e introspectivo”. “Fotografiamos lo que somos”, sentencia. Y viceversa. Es por eso por lo que su serie Miopía tiene algo de juego visual y mucho de reflexión. “Si una fotografía no te hace pensar, es una fotografía vacía, sin sustancia”.
Valiéndose de la cotidianidad de la calle, sus imágenes hablan del transitar de los días en el que la vista no es, ni por asomo, el más potente de los sentidos. “El mundo nos llega por otras vías. Miopía trata de romper una lanza a favor de los demás sentidos y de lo que no son sentidos, como la intuición, la creatividad o la imaginación. La visión que tenemos de la realidad nos llega gracias a un cúmulo de información que hemos ido recibiendo desde la infancia no sólo gracias a la vista. Una canción, un sabor o un aroma nos ayudan a poder concebir algo con más precisión. Cuando un sentido falla, los demás se agudizan. Si sólo observásemos con los ojos, nos perderíamos lo esencial de la vida, concluye.Quizá por eso su manera de encuadrar la realidad esquiva los tópicos y los formalismos. Sorprende al público con ese acertijo a medio camino entre el rompecabezas y el mensaje encriptado en el que el espectador tiene siempre la solución.”La vida la enfoco con el objetivo de transformar lo negativo en positivo. Si tuviese que elegir un “objetivo”, usaría un gran angular que me permitiera poder ver cosas que a veces se nos escapan. En la fotografía actúo como en la vida, por intuición. Cuando una foto sale bien significa que algo ha ocurrido. Hacer fotografía te permite acercarte a las personas y a sus historias hasta tal punto que, a veces, las llego a confundir con las propias”. “Hay veces que me gustaría ver la vida desde los ojos de una anciana, con toda su experiencia y sabiduría a cuestas, y otras verla desde los ojos de una niña, cuando su mirada aún no está condicionada ni influenciada por nada”, añade. “La suma de ambas sería una forma equilibrada de ver el mundo”.

 

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